Comienza a perseguir ese sueño, ¡hoy!

Acabo de regresar a la ciudad después de estar unos días en la playa. Y quizás pienses que soy afortunada por haber podido tomar unas vacaciones, pero la realidad es que no fue un viaje de esos. Y dudé mucho antes de contarte esta historia, porque sé que cuando te diga la razón por la que estuve ahí, te voy a tocar el corazón y no precisamente de una manera alegre.


En diciembre pasado, perdimos a mi cuñada a causa del cáncer. Era joven (40 y tantos), alegre, fuerte, luchadora y la media naranja de mi hermano; y este marzo tenían planeado un viaje para festejar su triunfo en la lucha contra esta ingrata enfermedad. ¿Te ha sucedido vivir experiencias que resultan ser felices y tristes al mismo tiempo? Entonces me entiendes, así fue este viaje, planeado por dos enamorados, al que finalmente fui yo.


Es una tragedia ver morir a alguien tan cercano y también lo es ver a un hermano sufrir por perder su vida como la entendía hasta hace poco. Pero al mismo tiempo, ha sido hermoso admirar su fuerza, resiliencia y ganas de salir adelante, aunque tenga el corazón hecho pedacitos. No es la primera vez que veo esas cualidades en una persona y sé que no será la última. Y también estoy segura de que casi todas las personas tenemos esa fuerza interna que surge cuando sentimos que lo estamos perdiendo todo.


Durante estos meses, no he podido menos que reflexionar mucho. Tener la muerte y el sufrimiento tan cerquita, pone las cosas en perspectiva y le otorga a los planes, a los deseos y a las metas una necesidad de ser cumplidas pronto. En general damos por sentado que estaremos aquí mañana y pasado mañana y el día después de eso, pero la realidad es que: seguridad, no tenemos ninguna.


Y me pareció importante hablar de esto, porque sé que, como emprendedoras, muchas veces el camino resulta difícil, lento y cansado. Incluso hay quienes no se atreven a comenzar (ya estuve ahí), hay quienes comienzan y después se mueren de miedo y no saben si seguir o no avanzando (también estuve ahí). Y hay quienes se tiran como kamikaze al emprendimiento sin detenerse a pensar que la caída podría ser dura (justo estoy ahí).


Y no quiero que llegues a los extremos, pero sí que te tires de cabeza, no solo a emprender, sino también a la vida. Y que dejes de dudar, de pensar las cosas demasiado, de dejar que el tiempo pase sin hacer algo por alcanzar ese sueño que siempre te acompaña. Da ese primer paso y, si no era el ideal, siempre podrás rectificar y avanzar hacia una nueva dirección, pero ya comenzaste, ya aprendiste, ya viviste y ya estás un paso más cerca de alcanzar eso que buscas.


Recuerda que "hecho es mejor que perfecto" y que analizar demasiado las cosas puede paralizarnos. Sé que no estoy descubriendo nada nuevo, ni desenredando el hilo negro, pero sentía que tenía que contarte esto a ti, hoy. Camina diez pasos en reversa para tomar impulso... ¡y corre rápido y sin parar hasta que comiences a volar en dirección a tus sueños!